Reseña por Hugo Lagar
“Sombras Distantes”
Ficha técnica
Músicos: Patricio Villanueva: Voz Líder; Alex Chaneton: Guitarras eléctricas y acústicas, Voces; Carlos Kleppe: Piano, Sintetizadores, Órgano, Guitarra acústica y Voces; Jano Pérez Sarmenti: Batería, Percusión y Voces; Adrián “Marques” Gómez (Bajo y Pedalera de Bajo, Voces); y Músico Invitado: Matías Dietrich en track 8.
Temas:
- Canción para América [Chaneton, Villanueva & Kleppe] – 5:30
- ¿Quién puede verme? [Chaneton, Villanueva & Kleppe] – 5:53
- Memoria de un Adios [Kleppe, Chaneton & Vera/Villanueva] – 6:04
- Sidefavo, El Inmortal [Kleppe, Chaneton, Villanueva, Gómez & P. Sarmenti] – 9:40
- Actor Sin Disfraz [Kleppe & Villanueva] – 2:14
- La Cruz En El Parque [Kleppe, Chaneton, Gomez, Villanueva & P. Sarmenti] – 7:40
- La Séptima Llave [Chaneton, Kleppe, Villanueva & P. Sarmenti] – 6:43
- Hermus Invento [Kleppe, Chaneton, Villanueva & P. Sarmenti] – 4:27
- Sombras en la Ventana [Chaneton, Kleppe, Villanueva, Gómez & P. Sarmenti] – 8:33
Todos los temas arreglados e interpretados por Chaneton.
Comentario del Álbum
Sombras Distantes es el tercer álbum en estudio grabado por este grupo argentino enrolado en las filas del movimiento sinfónico-progresivo, producido y editado en forma independiente hacia fines del 2010. Un conjunto de nueve composiciones de autoría propia que, más allá de sus características musicales, representa un hito en sí mismo en la carrera por el hecho que la totalidad de sus letras fueron concebidas y cantadas en nuestro idioma; siendo que su historia discográfica previa -“Questions Inside The Picture” (2000) y “The First Lights of the Century” (2004)- y la convicción misma del grupo era que el idioma inglés es mucho más expresivo para cantar este tipo de música[1]. Pero circunscribir la descripción del álbum sólo a esa importante característica sería minimizarlo dado que merecen destacarse varias cualidades más; las que iré señalando a medida que avanza este comentario.
De la mano de “Canción para América”, el álbum arranca con una base de bajo y batería bien marcada, potente, fuerte, a la cual las atmósferas generadas por los teclados y la guitarra se van sumando, tal como los solemos escuchar en vivo. Una canción –de neto contenido político norteamericano en su letra, escrita por Patricio Villanueva a partir de las ideas de Alex Chaneton- que es, a lo largo de sus cinco minutos y medio de duración, lo más representativo a sí mismos que les escuché en mucho tiempo, con la obvia variante de su canto en español. Patricio, vocalmente, “se mueve como pez en el agua” y es increíble apreciar su versatilidad: el cambio de idioma en nada afecta a su personal registro ni hace extrañar al pasado vocal inglés del grupo. Instrumentalmente compactos –como siempre-, teclados y guitarra (ésta, por momentos, con un cierto sabor a Alex Lifeson, de Rush, y con ese estilo bien pirotécnico que le conocemos a Alex) van compartiendo un protagonismo equilibrado, prosiguiendo la misma línea que comenzaran en “The First Lights…”, sobre una base de bajo-batería sólida. Apto para ser un primer single o radio edit.
Luego llega la marillioniana “¿Quién puede verme?” (intro en guitarra muy “Cover My Eyes”, versión suave) y el álbum va orientándose paulatinamente hacia su propio estilo, personalidad, que lo hace distintivo de las producciones anteriores: canciones más lentas y mucho más melódicas, con climas y atmósferas, fruto de una armonizada (y exenta de egos) labor de guitarras y teclados -que cuentan también con espacios para su expresión a través de habituales solos-, una voz muy personal; y todo, sobre una base de batería y bajo, para nada desapercibida, notoria, que se pone al servicio de la esencia de la canción. He aquí, la descripción de más cualidades que van caracterizando a “Sombras Distantes”.
Un halo de melancolía y romanticismo, al mejor estilo Genesis Post-Gabriel y Pre “Duke” (1976-1978), sobreviene en “Memoria de un Adios”. Un lento propiamente dicho, muy melódico, principalmente en la interpretación de piano, voz, y una sentida y sobria guitarra pero soberbia al momento de los sólos. Alex conmueve hasta las lágrimas y podría decir que, tanto para el desarrollo como inmejorable cierre del canto y clima mismo de la canción en sí, el verso final del estribillo “Puedo ver el futuro en el ayer” en la interpretación de Patricio también lo es: ¡Qué frase!. Vaya también mi reconocimiento a Charly Kleppe. Una canción, con un sonido más contemporáneo, que se calificaría como clásico si hubiera surgido en el “eurocentrista” ó norteamericano rock de los setentas y que nada tendría que envidiarle a otras[2]. Vale por su propio peso.
Esta línea estilística -saltando el orden de los temas del disco- tiene su continuidad en la única pequeña y también lenta canción, para piano y voz, acompañada de indisimulables y sencillas partes (solos) de guitarra hackettianos y una segunda voz (Charly) en el verso final. Lleva por título “Actor Sin Disfraz” y es una muestra de cuánto es capaz Chaneton de desenvolverse en formatos simples o extensos (típicos del género progresivo) de canción. También, un aislado caso de composición cuasi individual -Charly & Patricio- puesto que, en ese sentido, el grupo mantiene la tendencia de composición colectiva iniciada en su segundo disco, con Jano Pérez Sarmenti y Charly ya afianzados en la integración. Los propios integrantes, como bien se manifiesta en una entrevista realizada por Jorge López (para la Revista Especializada Mellotrón, Edición N° 33), reconocen ésto como un proceso lógico y natural, espontáneo, antes que deliberado[3]. Y el álbum así lo refleja.
Hasta aquí, cualquiera de las cuatro canciones antes reseñadas perfectamente podría ubicarse en un contexto de rock & pop de alta calidad; aptas para radios FM como por ejemplo Aspen, en nuestro medio. Pero la raíz sinfónico-progresiva de la banda muestra su hilacha a partir de “Sidefavo, E Inmortal”, continúa en “La Cruz en el Parque” y la ecléctica “La Séptima Llave”, para coronar el cierredel álbum con “Sombras en la Ventana”, no por casualidad sus temas de más larga duración. Cada una de dichas canciones tienen su propio peso musical por sí mismas; y, a la vez, comparten un “denominador común instrumental” muy palpable: su estructura compositiva arranca con una sección lenta, a la que sobreviene otra con una dinámica interactiva grupal –en las que pueden advertirse las influencias progresivas que acompañan a los cinco miembros[4] como dar espacio a solos personales-; y culminan con un retorno a la estructura melódica y canto, acompañados mayormente de un solo de guitarra, en respectivos segmentos finales.
“Sidefavo, el Inmortal” sorprende con un comienzo que me hace recordar y mucho a “Bijou” [Queen, “Innuendo”, 1990]. Al entrar la base (minuto 1:46) y un minuto después, la canción da paso a una sección cantada más dura, en su tratamiento, como preludio a una dinámica instrumental con claras influencias progresivas (Genesis, Marillion, Rush, una pizca de Floyd y Pendragon, todo en un mismo plato). La interacción grupal es meritoria y, entre estrofas, Alex nos devuelve al clima de “The Secret Box” [“Questions…”] con un brevísimo solo autorreferencial. En la sección final de la canción, la voz de Patricio es inspirada y otro emotivo solo de guitarra, a base de acordes en órgano, conmueve. Por su lado, explica el cantante que, en su letra, se sitúa en un personaje de seis siglos de edad que lo presenció todo, a nivel acontecimientos históricos locales, dejándonos bien clara –más allá de ironías o juegos- su reflexión en su segunda estrofa, al expresar: “Cuando tierra toqué, nuevo mundo murió. Sin esperanza, pude volver… En todos estos años, muy pocos entendieron el mensaje. Creyendo ser libres, después murieron por la causa que buscaban. El silencio es testigo, ¿No lo ves? Sus sueños, sus vidas, sus días podrán vivir aquí!!”. Un anticipo de lo que seguidamente comentaré.
“La Cruz en el Parque” es una canción muy especial y cara a los argentinos puesto que, por el tenor de su letra, está dedicada a los caídos en Malvinas. Musicalmente, estamos en presencia de una canción sobresaliente que porta las características del denominador común ya señaladas: una estructura esencialmente melódica, lenta y generando atmósferas desde los teclados, pianos y base, para el lucimiento de la distintiva voz grave de Patricio y un desgarrador solo e impecable marcación en guitarra, a cargo de Alex. Todo ello, dando espacio (hacia el minuto 3:35) a una nueva y dinámica interacción instrumental, donde los cuatro músicos destacan (alternancia de solos de guitarra, teclados y batería, inclusive); para luego cerrar con la estructura melódica y canto inicial en el segmento final. ¡Impresionante!.
Me parece oportuno aquí, en el contexto de análisis de “La Cruz en el Parque” que vengo realizando, detenerme a destacar el compromiso político, social e histórico que las letras de ciertas canciones del álbum tienen (“Sidefavo”, “Canción para América”, “La Cruz en el Parque”, por ejemplo) y que paso a tratar. Si bien esto tampoco es nuevo en el grupo pues ya en “The First Lights of…” ubicamos los primeros antecedentes por el estilo[5]. Pero lo que -en ese entonces y contexto histórico de Argentina y el mundo (Año 2001)- se señalaba como una novedad, hoy en día se confirma como una nota característica.
Ponía énfasis en el compromiso político social e histórico de las letras párrafo antes y describo: “Canción para América” aborda una problemática foránea (estadounidense) pero no exenta de consecuencias en este “globalizado mundo”: las contradicciones de un poder gubernamental que invade Oriente Medio mientras que sus costas del Golfo de México (Nueva Orleans) se ven seriamente afectadas por una gran inundación. Por su lado, “La Cruz…” es testimonio de esa herida, impotencia y angustia (muy reflejadas en ese dejo de desazón al cantar o en lo desgarrador del sólo de guitarra) que la Guerra de Malvinas dejó a todos nosotros, lo absurdo de la guerra y su nulo respeto por la vida humana, de la que se vale como medio. La mayoría de los integrantes cruzan la década de los cuarentas en sus edades, tienen familias y compromisos. Sus inquietudes acompañan su tránsito a la madurez y el arte es su vehículo para manifestar las posiciones personales.
Citaba la opinión de Charly acerca que algunas veces las canciones surgen sobre las bases de percusión a partir de las cuales todos van improvisando y advierto que “La Séptima Llave” es un claro ejemplo de ello: comienzo percusivo sobre el cual se va construyendo la canción, generación de atmósferas por Charly desde los teclados, arpegiado en guitarras, un juego de voces muy gabrieliano y un guiño al pasado (“The Last Dream” de “Questions…”, para ser exactos) con otra sección que abre primero Charly en piano, a partir del minuto 3:44, a quien segundos más tarde todos se acoplan, ubican a esta canción entre lo más autorreferencial “chanetoniano” y un eclecticismo, que los lleva hacia nuevas áreas. Habrá que esperar al siguiente disco para ver su dirección.
Y el circuito sinfónico-progresivo cierra con “Sombras en la Ventana”, última canción del álbum. Un épico calmo y muy melódico en su estructura, que arranca bien sombrío para acompañar la voz[6]. Entonces ingresa la base y un punzante solo de guitarra que ensambla luego con cortes rítmicos y pasajes de sintetizadores de Charly -al mejor estilo del extinto Richard Wright en Pink Floyd- que se reitera y alterna con el canto, acompañado por un buen trabajo de marcación con acordes, arpegiado y atmósferas de teclados. Un exponente que resume, en el final, la esencia melódica, calma y melancólica –plena de climas- del CD.
En mi opinión, en cambio, me hubiera gustado que el cierre lo fuera con “Hermus Invento” porque es una canción muy optimista, positiva, que seguro va a permitir en vivo la participación del público con un juego de voces y palmas, si se la escucha atentamente su coda final. Un ritmo pegadizo, buen trabajo de arpegios, solos ocasionales y marcación en guitarra, acompañamiento en piano, y un sencillo sólo de sintetizadores de Charly. Tiene el mismo espíritu que el primer megahit de Genesis, “Follow You, Follow Me”, el cual [¡oh casualidad!] es la última canción del álbum “And Then There Were Three” (1978); pero es bien diferente su letra, pues H. I. no se trata de una simple canción de amor. Frente a tanta solemnidad propia del género, virtuosismo, un contenido serio y profundo –triste en cierto caso- en las temáticas de las letras, una musicalidad predominantemente melódica y calma, etc, hubiera venido muy bien levantar los ánimos, para culminar el álbum, con esta canción, apta para single o radio edit. Pero, en definitiva, éstas son cuestiones de gustos personales y, si respetamos los orígenes progresivos, acepto que es coherente terminar un álbum con un épico tan representativo como lo es “Sombras en la Ventana”.
En el área de arte de tapa y diseños hubo cambio de personal pero no de estilo, que se mantiene incólume desde la opera prima. Las ideas de tapa corrieron por cuenta de los miembros Alex y Adrián Marqués Gómez; mientras que el diseño e imágenes tanto en la tapa como interiores estuvo a cargo del nuevo diseñador y fan Diego Ojeda, quien recibió archivos y ayuda del mítico Jorge Piazza (hoy alejado por razones de mudanza). Como es habitual, en el Libro Interno del álbum hay fotos y cuadros temáticos vinculados a las letras de las canciones, disposición en español e inglés de las mismas, y la información necesaria de ficha técnica como agradecimientos. No han mermado en la calidad, como siempre.
Comparativamente, este álbum tiene entidad propia y no sólo por la novedad de cantar en español. No advierto un concepto o hilo conductor, como sí lo tiene “The First Lights Of The Century” (esa visión apocalíptica, caótica por los sucesos históricos que dieron lugar a su inspiración compositiva, y el juego de las profecías al respecto) pero sí ratifica una vez más aspectos como: a) la composición colectiva [que no existió en “Questions Inside The Picture”, autoría mayormente acreditada a Alex]; b) Independencia en la producción; c) un equilibrio en la ejecución de los instrumentos y protagonismos (solos), balanceados y exentos de ego; y d) los contenidos que obran en el Libro Interno del CD. He advertido ciertos guiños autorreferenciales con “Questions” –al escuchar el final de “La Séptima Llave” hay paralelismos instrumentales indisimulables con “The Last Dream” o en “Sidefavo” con “The Secret Box”-. Pero dicho álbum consiste en un conjunto de canciones compuestas en el proceso de grabación y/o desde los inicios del grupo, a las cuales se las agrupo por secciones –a través de puentes- para darle un tinte aún más progresivo al mismo (una sugerencia de su entonces productor del primer disco, Andrés Valle[7]); hecho que no ocurre en “Sombras…”. Quiero decir, no está nada mal capitalizar desde la experiencia discográfica pasada.
En su favor, “Sombras Distantes” presenta una flexibilidad musical tal que se permite contar con un puñado de singles, baladas o radio edits (en línea AOR) –algunos en una línea muy melódica y calmas-, funcionando muy bien en contextos de rock & pop de alta calidad. Sin embargo, no olvida sus orígenes, sus raíces progresivas puesto que cuenta con varias canciones exponentes del género y una en especial (“La Séptima Llave”) que denota eclecticismo y es de esperar ver qué rumbo le depara. He afirmado que dieron continuidad, en sus letras (como desde “The First Lights of…”), a un compromiso con lo político, social e histórico –a cargo de Patricio, sobre la base de ideas de Charly, Alex y él mismo-, pero con estilo sutil ysin caer en el lugar común de la protesta. Circunstancia que los sitúa en un nivel diferente a lo que exponentes del rock nacional fueron y/o son, en esta materia. Y estimo que ya es bastante, por cierto.
Para concluir, como he afirmado en comentarios a álbumes de otros solistas/grupos[8], es un fenómeno paradigmático en el rock sinfónico que terceros álbumes constituyan hitos importantes en respectivas trayectorias, que marcan un antes y un después o, bien, dan paso a siguientes etapas discográficas signadas por el suceso o pináculo en lo musical. Vienen a mí los clásicos ejemplos de “Nursery Cryme” [Genesis], “Misplaced Childhood” [Marillion] o “The Yes Album” [Yes]). Significativos “terceros” álbumes en estudio que sellaron, en esos grupos, las respectivas trayectorias subsiguientes. Creo que “Sombras Distantes” se sitúa en este tipo de paradigma y, quizás, en varios años, se dirá que marcó un hito hacia la consolidación definitiva de este grupo, dando paso a una subsiguiente etapa de suceso (en el contexto que ello significa en el panorama del progresivo de estos tiempos). ¡Que así sea!
II
Presentación Oficial de “Sombras Distantes”
Chacarerean Teatro Bar – Buenos Aires 4 de Diciembre del 2010
Repertorio: Canción Para América – ¿Quién Puede Verme? – A Long Time Past (Fast) – Memoria de un Adiós – Sidefavo (El Inmortal) – Actor Sin Disfraz – Dolphin´s Song – La Cruz En El Parque – Six Flowers In The Room – Vendedor del Apocalipsis – El Hombre de Gris – Questions Inside The Picture – Sombras Distantes. Bises: Hermus Invento & The Secret Box.
Músicos: Patricio Villanueva (Voz) – Alex Chaneton (Guitarra) – Adrián Marqués Gómez (Bajo) – Charly Kleppe (Teclado y Coros) & Jano Pérez Sarmenti (Batería).
Crónica del Concierto
Sábado a la noche. Teatro Bar en el Barrio de Palermo. Lugar chico, íntimo, piola, donde podes comer algo y ver una obra de teatro o un concierto (como en este caso). Me pregunto qué tiene que ver Chaneton y la presentación de su tercer álbum en estudio con este ambiente. Miro alrededor y las mesas se van poblando de un público que no creo que tenga mucho que ver con el rock progresivo. En la mesa de al lado, cuatro flacos comentan el show de ayer de YES en el Teatro Gran Rex y empieza la polémica “Con Anderson-Sin Anderson”, picada de por medio. ¡Siempre es lo mismo! Y cuando me doy vuelta, el Bar ya se llenó y las mozas anuncian hacer los últimos pedidos. El show está por comenzar…
Desde la puerta de calle, los miembros del grupo ingresan, piden permiso, se van acercando al escenario, toman sus puestos y arrancan con “Canción para América”, sin miramientos ni pausas ó protocolares anuncios, ya nos introducen directo en “Sombras Distantes”. Sigue “¿Quién puede verme?”, respetando el orden del álbum, y descubro lo que será constante en toda la noche: las versiones en vivo de los temas de “Sombras…” suenan mucho mejor, más potentes, con fuerza y los chicos más sueltos en su interpretación que en estudio. Por detrás, en obvia alusión a la voz de Patricio, alguien grita “¡Grande Peter!” y la contundencia continúa con “A Long Time Past” (Fast), en inglés, de “Questions Inside The Picture”, su opera prima. Cierra la primera sección así, con aplausos y gritos.
Patricio, en su rol de front-man, toma por primera vez la palabra: “Buenas Noches, nosotros somos Chaneton. Hoy vamos a hacer temas de nuestro álbum “Sombras Distantes”. Agradecemos que hayan venido aquí… Este es un tema romántico…” ;y Charly Kleppe comienza, en el piano, “Memoria de un Adiós”. Como en el comentario del álbum, el set vira hacia lo que es una de sus características: canciones melódicas, románticas, calmas pero alternándolas con pasajes instrumentales dinámicos, virtuosos; lo que se ratifica cuando se presenta “Sidefavo, El Inmortal”[9]. Entonces, mi interrogante inicial paulatinamente se va despejando: el lugar es apto para la ocasión, para escuchar canciones de un álbum como recién describí y, mientras, degustar algo. La banda suena perfecta, ajustada, y la guitarra de Alex Chaneton más incisiva y protagonista que en el álbum, siendo presentado al concluir la canción y con ovaciones. “Actor Sin Disfraz”, el sencillo lento con aires genesianos (entre “A Trick Of The Tail” y “Wind And Wüthering”) y una hackettiana guitarra concluye la sección.
Una vuelta al pasado, con la “ecológica” canción de los delfines –“Dolphin´s Song” de “Questions Inside The Picture” (2000) y el acompañamiento con palmas del público, nos devuelve a un momento más movido, dinámico, como para matizar con lo que se acerca: la solemnidad y seriedad que “La Cruz en el Parque” implica, por su temática: la Guerra de Malvinas y su dedicatoria a los caídos en élla. Un respetuoso silencio se apropia del Bar, la voz de Patricio es desgarradora y con mucho más sentimiento que en el disco, la sección instrumental media soberbia, Jano Pérez Sarmenti descolla con potencia en sus partes de batería (robándose los aplausos del auditorio en un corte y al final, cuando P. Villanueva lo presenta) y los sucesivos solos de Alex nos erizan la piel. Para mí, fue el momento más alto, destacado de la noche, más allá de la subsiguiente ovación que coronó su final.
El intercambio auditorio-grupo siempre es distendido, familiar, y esta vez no fue la excepción. Patricio sabe manejarlo muy bien: por eso “atajó” rápidamente con “ya viene”, cuando alguien le pidió “Man In Grey”, un clásico del segundo álbum. Justo cuando llega el tiempo dedicado a una secuencia de tres canciones pertenecientes a dicho álbum, “The First Lights of The Century” (2004): “Six Flowers In The Room”[10] – “Vendedor del Apocalipsis” yla solicitada “El Hombre de Gris” (las dos últimas en sus versiones en español). Una sección mayoritariamente lenta y calma, como para no desentonar con el clima general del set-list, con la salvedad –claro está- de la potencia y contundencia que “Vendedor del Apocalipsis” tiene. El grupo continúa presentando canciones de su pasado en español, lo cual constituirá un detalle de fan el estar atento a ver con qué sorpresitas, por el estilo, se encontrará en futuros conciertos. La elección para esta oportunidad es buena y acorde, inclusive a nivel de contenidos pues tanto “Vendedor del Apocalipsis” como “El Hombre de Gris” tienen claras referencias políticas e históricas (como es el caso de ciertas canciones del tercer álbum) que Patricio se encargó de aclarar, al presentarlas. Directa y categóricamente, en la primera, al afirmar que “Ésta es una canción contra el poder de la Iglesia…” (sic) –con muchas risas en el público, creyendo que se trataba de una broma más (se equivocaron, muchachos, el grupo no jode con esto)-; ó bien, contando la anécdota de Parravicini, en la segunda[11], acerca de la profecía sobre la aparición de un hombre en nuestro país, hacia fines de siglo XX, que lo salvaría. Lo cual, da paso a un juego irónico -esta vez- con el público a adivinar quién era ese hombre y la falsa modestia frente a los cánticos de ¡Patricio Presidente! (2011).
Musicalmente, sitúo entre lo mejor del concierto la performance de “Vendedor del Apocalispsis”, exponente absoluto de rock sinfónico-progresivo y del virtuosismo de todos los integrantes sin excepción. Chaneton empieza a apostar todas sus fichas a medida que se va acercando el final, demostrando por qué es una de las mejores bandas progresivas del panorama actual de nuestro medio. “El Hombre de Gris” sirve de respiro, de calma pausa, para continuar con la agresiva y contundente, la mismísima “Questions Inside The Picture” (del homónimo álbum y cantada en su original versión: inglés); para entonces, sí, concluir formalmente la noche con “Sombras en la Ventana” (última canción del álbum que estaban presentando). Un cierre magistral, una verdadera cátedra de rock progresivo-sinfónico.
Los bises, previsibles por pedido popular, arrancan de la manera más divertida, loca que pueda imaginarse: juego de coros entre Patricio y el auditorio, dirigiendo y enseñando el front-man cómo debía cantarse (a la vieja usanza de nuestro querido Freddie Mercury o del aún vigente Phil Collins), a medida que, poco a poco, los arpegios de Alex y el piano de Charly van arremetiendo la introducción de “Hermus Invento”; desarrollándose tal canción, en un clima festivo, muy participativo, más que distendido y familiar. Una positiva manera de ir cerrando la noche. Cuando todo hacía prever que ése era el final, la gente de pie no se va, canturrea, ovaciona y pide una más. “The Secret Box” es “el ancho en la manga” para la última mano (como decimos los “truqueros”) y, pese a sus características, el clima festivo y participativo en el auditorio continúa: coros y palmas siguiendo el ritmo, a lo largo de toda la canción. Chacarerean Teatro Bar parece un estadio de futbol, si se escuchan los aplausos, gritos y ovaciones.
En síntesis, asistí a la presentación oficial del tercer álbum en estudio de Chaneton; cuyas canciones (ocho de un total de nueve de ellas, una cantidad nada desdeñable pues nunca o muy pocas veces es frecuente presentar la totalidad de un disco) fueron por duplas alternándose con canciones “compatibles” de sus dos obras previas: “Questions Inside The Picture” y “The First Lights of the Century” y sin lugar ya para tributos a Genesis o Marillion. Es obvio que la ocasión no era propicia para ellos (si bien, desde el público, se pedía algo) y que el set-list con temas del pasado se va acotando a medida que editan nuevos álbumes. También, fue una novedad el hecho que un tercio del repertorio fuera cantado en español, incluyendo versiones de sus dos primeros álbumes. Creo que la “mochila” de la crítica por el canto en inglés emprende su retirada, su viaje final. El concierto estuvo bárbaro, con un repertorio representativo de su trayectoria y la participación del público. Eso es lo que vale.
La ejecución instrumental de Alex, Adrian, Charly y Jano fue perfecta, impecable, y los temas de “Sombras Distantes” se escucharon con más fuerza, mayor potencia que en su versión de estudio. A los músicos se los vio más distendidos y libres a la hora de interpretar dichos temas. Y no hay caso con el front-man Villanueva!!!!!. Lo pones a cantar en un escenario de teatro o un reducto de 4 m2 y el tipo se mueve como pez en el agua. Menos tocar la pandereta (porque taparía toda la música “y por eso no lo dejan”), hizo lo de siempre: demostró sus cualidades de maestro de ceremonias, actuación, histrionismo e ironías, además de un demagógico y humorístico intercambio con el público.
En el final, el lugar elegido también fue muy apropiado para algo que escasamente puede darse: la oportunidad que los espectadores tienen de charlar cara a cara, sacarse fotos, además de firmar autógrafos, con los protagonistas del show sin que haya personal de organización que te apure o pida que te vayas. Si la banda tiene la fortuna de cosechar una mayor popularidad y suceso, espero que no pierdan esta cualidad de “pies en la tierra” que les conozco desde los noventas porque fue un muy buen gesto de agradecimiento de su parte, que –por otro lado- siempre brindan. “Sombras Distantes” ya tuvo su “bautismo de fuego en vivo” durante más de cien minutos y debe seguir su propio curso en el 2011 y más.
Hugo Lagar
Diciembre del 2010
[1] Extractado de la entrevista por mí realizada al grupo, para la Revista MELLOTRON (Edición N° 28).
Durante varios años, el canto en español –según el punto de vista que se adoptara- era un pedido, un reclamo, una barrera ó una crítica, hasta no hace poco tiempo atrás. Los miembros del grupo eran conscientes de ello y no disimulaban su fastidio, hartazgo por la incomprensión. Después de todo, era una convicción y decisión artística la elección de la lengua originaria del rock para expresarse. Pero el grupo recogió el guante, ya desde la presentación oficial de “The First Lighst Of The Century”, respondiendo en vivo con algunas interpretaciones en español.
[2] En términos comparativos, en mi opinión, muy superior a canciones como “Many To Many” (tema que Chaneton mismo supo interpretar) del propio Génesis de “And Then The Were Three” (1978), single con amplia difusión y video en su momento.
[3] Ante una pregunta concreta sobre la composición para el segundo álbum, Charly opinaba: “Creo que ése es uno de los puntos fuertes de la banda, nos gusta lo que hace el otro. Los que componemos música habitualmente somos Alex y yo. Patricio se suma con las partes vocales sobre nuestras ideas originales y de a poco va tomando forma; luego entre los tres vamos viendo que queda y qué no. Luego, Jano y Adrián se suman con los arreglos en la parte rítmica para enriquecer el tema. También surgen ideas sobre bases de percusión donde nosotros improvisamos.”. Ya el 4/12/2010, en personal charla con él (post-presentación de este álbum), Charly me comentó que esta vez, quizás en algunas canciones, partieron más de Patricio y él que del trío; y luego atravesaron por el proceso habitual.
[4] Que algunos de sus integrantes canalizan a través de su participación en proyectos como las bandas tributo a: 1) Pink Floyd, “The End” (Kleppe & Pérez Sarmenti); y 2) Peter Gabriel, “Secret World” (Villanueva); o en su propio pasado, con los Tributos a Genesis y Marillion y las ediciones en vivo “Cinema Show” I & II.
[5] “El Hombre de Gris” (“The Man In Grey”) fue un claro ejemplo de ello, asociado a la profecía de Parravicini; que trataba sobre un hombre que -luego que en Argentina hubiera un derramamiento de sangre para fines de siglo que pasó- conduciría al país hacia un mejor lugar en el mundo. También, la visión apocalíptica en cuanto concepto en ese álbum, a partir de la caída del Presidente Argentino Fernando De La Rúa y los tristes sucesos (represión, muertes) acaecidos en la Plaza de Mayo el 20/12/ 2001; y, globalmente, los atentados terroristas a partir del derrumbe de las Torres Gemelas en N.Y. el 11/9/2001. [Fuente consultada: Revista MELLOTRON N° 33, entrevista por Jorge Walter López]
[6] Anticipo del álbum que se puede escuchar en la página oficial: www.chanetongroup.com.ar
[7] Conforme surge de la entrevista que les hice para la Revista MELLOTRÓN en su edición N° 28.
[8] Comentarios a álbumes [Publicados en la Revista Especializada MELLOTRÓN] de:
-Sergio Álvarez con “Naturalezas Disonantes” (2005), quien está próximo a grabar el cuarto álbum;
-Hábitat, con “Puentes” (2006), antecesor del actual, óptimo y excelente opus discográfico, titulado “Tratando de Respirar en la Furia” (2010).
[9] “Esta es la historia de un ser que se cree inmortal. Nació hace seiscientos años. Vio la época del descubrimiento. Vivió algunas cosas aquí, en Argentina. Es un ser que se llama Sidefavo, el inmortal. Comenta que vivió la independencia, los doscientos años y estuvo aquí, en la Fiesta del Bicentenario. Dice que vio muchas cosas y hoy voy a contar algunas de ellas…” introduce Patricio, con esa ironía y sagacidad que le conocemos, y no pocas risas de algunos asistentes.
[10] Ocasión en que se presentó a Adrián Marqués Gómez [sigue con su actitud de bajo perfil siempre].
[11] Anuncia Patricio antes de arrancar que “Este tema habla sobre una profecía, de unos ochenta años, de un tal Solari Parravicini; quien dijo que, en el 2000, iba a haber una gran hecatombe aquí en Argentina… Y bueno, después de los problemas que todos sabemos que hubo en el 2001, Iba a surgir un hombre (El Hombre de Gris) que supuestamente iba a conducir a Argentina a algún lugar Algunas cuentas datan que se da a partir de Onganía… Parece que no ha venido aún. Lo dejo a su criterio…”
Chaneton en Youtube
